Gimnasia Pasiva

La gimnasia pasiva consiste en la estimulación eléctrica de grupos musculares para tonificar, da elasticidad y endurece el músculo por contracciones isométricas. La electroestimulación sigue un proceso de actuación que va desde los tejidos más internos del organismo hasta los más externos.

La gimnasia pasiva o electroestimulación tiene un proceso de actuación que va desde los tejidos más internos del organismo hasta los más externos. Se aplica en varias zonas: glúteos, caderas, estómago, piernas y brazos.

En primer lugar, se tonifica el músculo atónico mediante una contracción muscular que se mantiene durante unos instantes y que tonifica y reafirma la fibra muscular.

A continuación, si existen tejidos adiposos, se eliminan mediante una corriente continua del aparato de electroestimulación, que reduce la retención de líquidos y mejora la circulación. Finalmente, se intervendrá sobre el tejido más superficial para tonificar la epidermis y darle una mayor elasticidad.

A pesar de que normalmente estos tres procesos no se hacen al mismo tiempo, algunos aparatos pueden trabajar simultáneamente el tejido muscular y el tejido celular subcutáneo.

Esta contracción simula la actividad física, por lo tanto al aumentar el nivel de fibra muscular se acelera el metabolismo de los lípidos y se moviliza la grasa del organismo. Por ello, la gimnasia pasiva es también muy adecuada para combatir la celulitis.